23.Jun.2016

Amelia Barquín: “Los niños deben tener la libertad de desarrollar el género sexual con el que mejor se sientan identificados”

El profesorado tiene que aprender a identificar productos culturales con contenidos machistas


Izaskun Landaida, directora de Emakunde, junto con Carmen Agoués, directora de los Cursos de Verano de la UPV/EHU, han inaugurado  el encuentro sobre “Sexo, amor y relaciones de poder”, en el que han recordado las creencias y valores que definen una relación en nuestra sociedad actual: sacrificio, dependencia y falta de libertad por parte de la mujer. 

 

Foto Amelia Barquín

Por ello, han querido recalcar la necesidad de crear nuevos modelos de relaciones que olviden los estereotipos y que se basen en la igualdad y respeto, ya que “amar a alguien no significa perder la libertad”, ha subrayado Izaskun Landaida. Amelia Barquín López, profesora de Educación y Género en la Universidad de Mondragón, opina que “no es posible que los jóvenes no identifiquen la actividad machista en una sociedad en la que se está trabajando constantemente contra ella”.


Además de analizar la realidad de la mujer en las relaciones, Amelia Barquín ha explicado esta cuestión desde el punto de vista de la educación, centrándose en la igualdad y libertad de género. Es consciente de que los derechos de la mujer se trabajan continuamente en los centros educativos, pero “la libertad de género no está tan extendida, y es un concepto que debe desarrollarse mucho más dentro de los colegios”.


Los niños deben tener la libertad de desarrollar el género sexual con el que mejor se sientan identificados. Ejemplo de ello son los intersexuales, personas que presentan conjuntamente características sexuales femeninas y masculinas. Son personas que no tienen definido su género y a las que “se les deben mostrar todas las opciones y efectos que tiene ser mujer u hombre, para que ellos mismos decidan y construyan su propia personalidad”, ha añadido Amelia Barquín. Pero esta opción considera que no solo debe trasladarse a los intersexuales, sino a todas las personas desde su nacimiento.


Al hilo de este asunto, también ha mencionado la situación de los transexuales, personas que sienten que el sexo que han desarrollado es opuesto al que querrían haber desarrollado. Es decir, mujeres cuyo género es femenino pero sienten que debería ser masculino. Por ello, “los colegios deben poner en marcha procesos para hacer frente a esta realidad, como puede ser la reflexión de los espacios que disponen los centros”.

Por un lado, Amelia Barquín ha explicado que los distintos espacios de los colegios deben responder a las distintas realidades en cuanto al género, con las que se pueden encontrar hoy en día. “Lo más normal es encontrar un campo de fútbol en el que solo juegan los chicos buenos. Los chicos que no saben jugar y las chicas siempre están en los bordes del campo sin poder jugar”. Es una idea que hay que cambiar en las escuelas, ya que, independientemente del género y capacidades para el deporte, todos los estudiantes deben poder practicar el deporte que les gusta en el recreo. Asimismo, ha añadido que “es el momento de comenzar a reflexionar sobre si los baños y los vestuarios deben ser mixtos o no”.
Por otro lado, el tratamiento que se les da a los niños varía dependiendo de si pertenece al género masculino o al femenino. “Los profesores se dirigen de una manera distinta a un niño que a una niña. Por ejemplo, el tiempo que invierten en calmar a una niña que está llorando es mayor. Incluso la comunicación no verbal es distinta”.
Otro de los aspectos que Amelia Barquín ha analizado ha sido la influencia de los productos culturales en la sociedad, que refuerzan el poder del hombre sobre la mujer. Para ello, ha puesto el ejemplo de una de las canciones de la película “Grease”, en la que mediante el análisis de la letra se observan los estereotipos de la mujer en las relaciones personales. Asimismo, ha mostrado un videoclip en el que se observa a través de una canción que a la mujer le atraen los chicos malos y que demuestra esa falta de libertad,  respeto y menosprecio hacia la mujer. “Los colegios deben analizar este tipo de producto cultural para no mostrar a sus alumnos el comportamiento que se debe tener ante la mujer”. 


La profesora de Educación y Género ha concluido su intervención transmitiendo la idea de que hay que construir un mundo sin etiquetas, en el que hombres y mujeres estén al mismo nivel, con sus derechos y libertades. Además, ha subrayado la importancia de la labor que tiene el profesorado de aprender a identificar aquellos productos culturales que contengan características machistas, para que sepan trasladarlos a sus alumnos. Finalmente, ha querido reflexionar sobre el postfeminismo, un concepto que muestra que “la mujer tiene poder, que tiene capacidad para hacer cualquier cosa y que ya no es una mujer tradicional. El postfeminismo sería el feminismo que ha aceptado la existencia de una cultura mediática, una sociedad del consumo y una economía neoliberal, en el que se observa el desarrollo profesional de la mujer, siempre basado en el individualismo, ambición y libertad”.

 

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