Perspectiva pikleriana del desarrollo "más lento" y del desarrollo "diferente" en el primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años)

02.Jul - 04.Jul

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Los padres y las madres suelen inquietarse enseguida cuando el desarrollo de su hijo/hija pequeño/pequeña parece no seguir las expectativas del pediatra o de la puericultora. Puede que estas inquietudes comenzaran con el nacimiento del bebé, por ser prematuro o sufrir un parto complicado. Pero también puede ocurrir que un niño o una niña con parámetros perfectos en el nacimiento, genere inquietud durante su desarrollo porque es mucho más lento que la media o no es regular.

Lo más vistoso en un principio es el desarrollo motor. Toda madre y padre se alegra de ver la intencionalidad de su hijo/hija para dominar su propio cuerpo. El bebé se vuelve de lado, luego boca abajo, con el tiempo empieza a rodar, a continuación a reptar y a gatear, luego se va elevando y cada vez necesita menos apoyo. Es un itinerario maravilloso. La inquietud de los padres y madres cuando tienen que tomar conciencia de que el desarrollo de su hijo parece no avanzar o lleva un retraso importante es comprensible. Ven que el niño o la niña no se esfuerza por sí mismo desde un impulso interior para conquistar su entorno con movimientos cada vez más evolucionados. Ocurre que establece con cierta dificultad relaciones con sus padres y madres mediante su sonrisa, contacto visual o voz. También puede haber problemas con los órganos de percepción. Los problemas visuales son perceptibles desde el comienzo, en cambio los problemas auditivos a veces se hacen evidentes solo después de un tiempo.

Sean las que sean las inquietudes de los padres y madres, si el problema no es llamativo les cuesta admitir sus ansiedades y sentimientos ambivalentes hacia sus hijos/hijas, de manera especial. En este período aún serían incapaces de sobrellevar un diagnóstico complejo redactado por varios especialistas que diera nombre al desarrollo atípico de su hijo/hija. Generalmente se callan, muchas veces no reconocen ni a sí mismo lo muy inquieto que están. Pueden decidir de varias maneras. Aunque sigan enviando a su entorno el mensaje de que “aquí no pasa nada”, solo es cuestión de tiempo que confíen sus hijos/hijas a un/una profesional especializado, fisioterapeuta o PT. Generalmente eligen a un profesional que les dé esperanza, que casi les prometa que si accede a estimular al niño/niña el problema puede solucionarse o mitigarse considerablemente.

El desarrollo más lento o algo diferente de un niño/niña al comienzo de la escuela infantil no es necesariamente evidente. Los padres y madres concienciados intentarán buscar una escuela que sepan que es tolerante, en la que cada niño/niña pueda seguir su propio ritmo de desarrollo. Si esta escuela es pikleriana será buena para el niño/la niña. En una escuela de esta orientación no solo “dejan en libertad” a los niños/las niñas que les son confiados, sino que las educadoras les observan continuamente, atendiendo y apoyando a cada niño/niña en función de sus habilidades. Pero, además, conlleva que los/las profesionales que trabajan en la escuela no puedan desatender lo diferente en el niño/la niña y que, si los padres y madres no lo explicitaran, les correspondería a ellos dar el paso. Lo que en ningún caso es sinónimo de intervención, sino que antes de nada pasa por establecer una comunicación honesta con los padres y madres.

Es una situación que implica gran responsabilidad y no pocas dificultades. De estas dificultades trataremos los tres días de curso. Miraremos juntos qué significa y qué puede encubrir la lentitud o el ser diferente, qué implica para los padres y las madres y qué dilemas de comunicación se pueden generar entre padres,madres y profesionales. Hablaremos de cómo, a pesar de sus problemas de desarrollo, podemos aceptar al niño/niña, cuidarle y atenderle de manera pikleriana y, si fuera necesario, recurrir a la ayuda profesional especializada.

Desde esta aproximación, los/las miembros de un equipo al servicio de niños/niñas diferentes de la media pueden contribuir en gran medida, no solamente a ofrecer un entorno armonioso y unívoco para estos niños7niñas con discapacidad o desarrollo lento, sino también a dar a los padres y madres soporte sobre cuestiones relativas al futuro de sus hijos/hijas. Con esta ayuda la calidad de vida de las familias puede mejorar en gran medida.

Objetivos

  1. Profundizar en la toma de conciencia de la potencialidad del primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años) en sus dimensiones presente y futura, individual y social, familiar y escolar, preventiva y educativa.
  2. Clarificar las características del desarrollo temprano normal, incluido el desarrollo más lento y diferenciarlas de las de la atención temprana.
  3. Comprender las claves de la prevención de la salud mental temprana en el ámbito escolar.
  4. Fomentar el respeto a la infancia y a sus procesos de desarrollo entre los profesionales de la educación y de la atención tempranas.
  5. Reconceptualizar la colaboración con las familias con hijos/hijas de desarrollo más lento.
  6. Conocer, clarificar y/o profundizar en las exhaustivas y múltiples aportaciones de la Dra. Emmi Pikler y la Casa Pikler sobre la cuestión para estas edades.

  • Curso
    • Aprender para enseñar - Gobierno de Navarra
    • Educación
    • Psicología
  • 02.Jul - 04.Jul
  • Aula Magna Facultad de Psicología
  • Español- castellano
  • Validez académica: 30 horas
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