16.Urr.2020

Estamos amenazados como especie y no respondemos adecuadamente. La cogobernanza tiene que aplicarse a nivel local y mundial

José María Arteagoitia, jefe de Vigilancia epidemiológica del Gobierno Vasco no quería caer en el optimismo de tener una vacuna para finales de este año. 

Hay 150 en desarrollo de las 17 están en evaluación clínica, pero el recorrido que tenemos a futuro es largo. Primero porque tiene que ser aprobada oficialmente, después elaborarla en millones de dosis y material necesario para su aplicación convenientemente presentado y etiquetado. Hay que proceder a seleccionar los grupos de vacunación lo que conlleva criterios de priorización según el grado de disponibilidad de las dosis ¿Será una vacuna para cortar la transmisión? ¿Será una vacuna para proteger de la enfermedad? O ¿afortunadamente valdrá para las dos cosas?

Hay que distribuirla por los centros de vacunación en cadenas de frio. Formar a los sanitarios en vacunas nuevas y con tecnologías nunca utilizadas. Concienciar a la población creando una percepción de seguridad etc… Hay que conocer los resultados en distintos segmentos de la población, niñas y niños, personas con enfermedades crónicas o inmunodeprimidos.

El jefe de Vigilancia epidemiológica mirando a futuro, pedía humildad “No en todos, pero en muchos aspectos seguimos igual que con la gripe del pasado siglo siguiendo las mismas medidas de protección. “Hay que tener en cuenta el desafío del enemigo que tenemos enfrente. Los virus superan la cifra de 4.400 a nivel mundial. Muchos nos podrían afectar a los humanos Actualmente se han documentado 220. ¿Qué capacidad tenemos de enfrentarnos a estas crisis? “Aun con avances recientes tenemos muy poca capacidad para detectar y predecir la aparición de un patógeno. Podemos sospechar, pero no podemos predecir cuándo va a ocurrir. Tampoco tenemos capacidad para prevenir la transmisión de animal a humano, si se diseminará rápidamente o no. Tenemos además un arsenal muy pequeño de tratamientos terapéuticos para estos riesgos potenciales.

Vivimos en un mundo en el que estamos absolutamente interconectados. Los problemas y las soluciones tienen que ser globales. Estamos amenazados como especie y no respondemos adecuadamente. La cogobernanza tiene que aplicarse a nivel mundial. La mejor defensa es tener operativo siempre un sistema de detección; protocolos de actuación de respuesta rápida a escala local y global y sobre todo mejorar la capacidad de tratamiento y prevención lo que conlleva dinero e investigación.

Las enfermedades infecciosas son un riesgo real y tienen un potencial enorme. Pensar que nos van a dar treguas de 20 años es una quimera. Podemos tener una pandemia parecida a la covid-19 dentro de uno o dos años.

En el Curso de Verano participaba también Iñaki Lasagabaster.

“La respuesta a la situación de pandemia tiene que ser democrática incidiendo en la responsabilidad de las personas” El elemento coactivo ejercido por la policía puede ser necesario, pero no puede ser el que marque la línea fundamental de la política del gobierno. Si cabe- decía el Catedrático de Derecho Administrativo Iñaki Lasagabaster, un debate jurídico de cómo entendemos nuestros derechos como ciudadanía y las limitaciones que podamos asumir.” Donde entra lo jurídico entra lo político. Los poderes públicos adoptan una serie de decisiones según la legalidad, pero nos encontramos con que según qué poder público actúe utiliza sus potestades de una manera o de otra con unos fines o con otros. A veces no para atacar la situación de pandemia sino a una finalidad partidista que no tiene en cuenta los intereses de la ciudadanía.

En España el enfrentamiento ante la pandemia tiene unas coordenadas políticas tales que el PP a nivel estatal no atiende a lo que significa la situación que vivimos. Se ve claramente cómo se están haciendo las cosas en la comunidad de Madrid. Hay que determinar el papel de las autonomías y el papel que tienen que jugar las autoridades.

Iñaki Lasagabaster pedía también responsabilidad a los jueces en su labor. En alusión a la famosa sentencia del Tribunal Supremo de Madrid, decía que habría que haber actuado de una manera más afinada dando una respuesta más adecuada a la situación sanitaria que se estaba viviendo. La independencia judicial no debe permitir que en algunos casos haya algunas coincidencias con ciertos intereses políticos provocando preocupación desde la perspectiva jurídico-política.