08.Aza.2019

Debemos decrecer económicamente para garantizar en nuestro planeta una vida digna

Los contenidos que se abordaron en este Curso de Verano provienen del trabajo que ha realizado la Red de Decrecimiento y Buen Vivir durante los últimos años. En esta llevan desde 2010 participando diversas organizaciones, sindicatos, colectivos y movimientos sociales básicamente para dar a conocer y reivindicar otros modelos organización social que sitúen el cuidado del planeta y de la vida como eje fundamental.

En este camino se han trabajado 4 ejes:

  • La alimentación, con la soberanía alimentaria como reivindicación.
  • La energía que consumimos, reivindicando la transición y la soberanía energética.
  • Los cuidados de las personas, desde la óptica de la economía feminista.
  • La economía, su necesaria relocalización y que esté al servicio de las personas.

Para propiciar cambios en esos 4 ámbitos – y en cualquier otro – resulta necesario en primera instancia ANALIZAR la situación y tras tener un diagnóstico REIVINDICAR y ACTUAR. Ésta es precisamente la lógica que siguió en el curso en cada uno de sus 3 días intentando contestar a las siguientes preguntas: ¿Cómo se sostienen nuestro mundo y nuestras vidas en la actualidad? ¿Que se reivindica desde las Vidas Sostenibles? ¿Qué podemos hacer en nuestro día a día para propiciar transitar hacia ellas?

En primera instancia por tanto se analizó cómo la Vida se sostiene fuera del mercado en mayor medida que dentro de él. Frente a la economía oficial que solo nos habla de indicadores como el PIB hay cuestiones como los trabajos domésticos y de cuidados, que quedan fuera del mercado y que son más de 26 millones de “empleos” en el Estado español, frente a los más de 18 de la economía oficial. Por lo tanto, la economía “real”, la “productiva” (invisible), es la que sostiene a la economía financiera y especulativa (visible). Sin embargo, la primera no se contabiliza, no se remunera y es llevada a cabo principalmente por mujeres. Así lo demuestran datos como que de las personas que se toman excedencias por cuidado familiar el 91% sean mujeres o que las mujeres realicen un 61% del trabajo total que se hace en un día.

En cuestiones relacionadas con la energía, El 90% del consumo energético mundial proviene de fuentes fósiles (gas, uranio, carbón, petróleo) y por tanto de recursos finitos que un día se agotarán. El consumo energético sigue hoy las necesidades del sistema económico, basado en el aumento del consumo, la explotación y expolio de países del Sur y el poder concentrado en pocas manos. En, conclusión se trata de un sistema insostenible basado en industrias extractivas y que plantea un crecimiento infinito en un planeta con recursos finitos. Ante ello, la teoría del Decrecimiento plantea que debemos decrecer económicamente para garantizar en nuestro planeta una vida digna para todas las personas y para las generaciones futuras. 

En cuanto a la alimentación, nuestra dieta vasca – mediterránea es insostenible en cuando a consumo energético y el impacto ambiental que provoca. Además, el sistema alimentario agroindustrial actual está contribuyendo claramente a la crisis climática, principalmente por la deforestación, el trabajo agrícola y el transporte. Así, a pesar de que la alimentación sea un derecho universal, se ha convertido en un campo de batalla con el que especular y hacer negocio.

Si nos fijamos en la PAC (Política Agracia Común de la Unión Europea), los datos demuestran que quienes han ido concentrando más tierras han ido concentrando más subvenciones. Así funciona y por tanto las mayores ayudas se las llevan grandes empresas como Mercadona, Zumosol, Pastas Gallo...Esto provoca que cada vez haya menos pequeñas agricultoras y agricultores, se vacíen los pueblos, la alimentación sea de peor calidad, que se pierda biodiversidad y el poder quede concentrado cada vez en menos manos.

Ante este panorama global se trabajó a través de metodologías participativas junto con el alumnado todo el tema de reivindicaciones y actuaciones individuales y colectivas para no dejarse llevar por lo que el sistema quiere imponer y apostar por unas Vidas Sostenibles. Algunas de ellas son:

Proteger las semillas autóctonas en vez de la artificial, prohibir su privatización.

Que se haga una apuesta global por las energías renovables y la eficiencia energética.

Que las multinacionales cumplan las leyes de cada territorio y si no se sometan a juicio.

Apostar por diversidad en la agricultura en vez de grandes monocultivos.

Reducir nuestro consumo, reutilizar, reciclar...

Hacer la compra de una forma consciente, ecológica, con productos de cercanía y teniendo en cuenta el coste real. Apostar por la Economía Social y Solidaría, el Comercio Justo, la segunda mano, cooperativas locales de energía, de comunicación, etc.

Participar en los movimientos feministas.

Reivindicar una Renta básica y reducción del tiempo dedicado al empleo para poder dedicarlo a los Cuidados de una forma equitativa entre mujeres y hombres.

En materia de transporte apostar por el transporte público, la bici, compartir coche…

Pensar en clave global y reivindicar para otras personas los mismos derechos que reivindicamos para nosotras.

Implantar la educación ambiental como algo transversal en los colegios

Gestionar viviendas vacías, impulsar las viviendas compartidas y los pisos para personas jóvenes.