23.Ira.2021

¿Es posible una justicia global o no?

La pandemia, el cambio climático, la ciberseguridad o la inteligencia artificial son auténticos retos globales. Todos somos los afectados, pero no somos los “decididores” porque parece que siempre hay “otro que decide”.

Adela Cortina

Aboga Adela Cortina por “una ética cosmopolita. Aquella en la que deciden los seres humanos porque compartimos razón y sentimientos. De alguna manera todos los seres humanos somos parte de la Cosmo polis”. La respuesta ante los retos universales tiene que ser mundial.

En los 70 fueron naciendo las èticas aplicadas o sectoriales como la ética empresarial, la ética del desarrollo y la bioética que “fueron desarrollando la idea- hoy por hoy recurrente-de que hay unas vertientes éticas en cada una de las esferas de la vida social que tienen que ser incorporadas y cumplidas”. La ética del desarrollo nació en los años 80 en Costa Rica y se sustituyó la expresión de progreso por la de desarrollo. En ambos casos no metas sino medios al servicio de las personas y de la naturaleza. Las metas si bien en un principio en los programas de Naciones Unidas eran cuantitativas pasaron a ser cualitativas, porque el desarrollo no se mide por el número de frigoríficos o coches que pueda tener un país sino por el nivel de educación, salud o expectativa de vida de las personas.

Enlazaba Adela Cortina el desarrollo humano con el desarrollo de la naturaleza y el desarrollo justo.  ” Hay que tener cuidado con la idea de desarrollo sostenible porque, en ocasiones, queriendo salvaguardar los derechos de las futuras generaciones, no se atiende a las actuales

Justicia y Solidaridad.

El concepto de solidaridad siempre defendible apela a la voluntad. La Justicia parece siempre algo más exigente. Para Adela Cortina la ética de los ODS significa hablar de mínimos de justicia intergeneracional.

Las exigencias de justicia no son subjetivas, tampoco totalmente objetivas, sino que son intersubjetivas.  Las cuestiones éticas se van generando. Somos en diálogo y nos reconocemos en el diálogo entre personas que vamos generando normas que son intersubjetivas. Esa intersubjetividad hay que cuidarla mucho para que nunca sea dañada.

Las cuestiones culturales tienen que ver mucho con las exigencias de justicia. Cuando suponen modelos de vida buena, no hay problemas, pero se preguntaba Adela Cortina ¿Y cuándo entre las diferentes culturas hay diferencias en las exigencias de justicia? “Es un problema a abordar y recomiendo que se dialogue desde los valles y no desde las cumbres.” Entre las personas próximas hay muchísima más cercanía de lo que parece.  Hay mucha sintonía que se está intentado evitar y en cuestiones de justicia es especialmente importante.

Una de las discusiones actuales se centra en quienes pueden ser los agentes de la justicia. Algunos opinan que una justicia global no puede existir porque requeriría un gobierno mundial con capacidad coactiva que no existe. Naciones Unidas puede invitar a los Estados, pero no tiene ninguna capacidad coactiva. ¿Qué hacer entonces? Adela Cortina propone “ir construyendo paulatinamente una sociedad cosmopolita.” Un cosmopolitismo arraigado, es decir mirando la realidad del mundo en su totalidad entenderemos lo que pasa en los lugares concretos. Un compromiso de justicia local con una mirada global. Un cosmopolitismo democrático teniendo mucho cuidado de no construir una sociedad mundial que termine siendo tiránica.” Vayamos con cuidado porque tal y como van las cosas a nivel geopolítico puede pasar de todo

Por último, Adela Cortina hablaba de un cosmopolitismo intercultural porque no puede haber un cosmopolitismo desde una sola cultura.

Los ODS son un proyecto de Justicia Global

“Construir la justicia global hay que hacerlo poco a poco a través de las normas éticas que tenemos y que no son jurídicas. Los objetivos son normas que no se imponen coactivamente pero que se desarrollan por parte de la sociedad civil. Sociedad civil que se mueve desde la espontaneidad y desde la voluntariedad ocupándose cada vez más de lo universal, de lo justo. Afortunadamente hay una gran masa de asociaciones civiles trabajando por la justicia y en contra de la desigualdad.

Cree Adela Cortina que “la sociedad civil cada vez debiera de ser más rica, tendría que ser cada vez más autónoma e ir recogiendo las riendas del cumplimiento de las ODS. Empresas y asociaciones cívicas (La palabra ONG le parece absolutamente desafortunada) y gobiernos en una acción sinérgica. “

La ética global de la justicia se va construyendo. La regulación jurídica no llega a todos los ámbitos, siempre quedan las propuestas éticas que van por delante. “Los Contratos se firman, pero las alianzas nacen de un vínculo originario, que existe entre los seres humanos, lo queramos o no. Decía Adela Cortina que “La idea del neoliberalismo de que somos individuos aislados y que el individualismo es la clave porque somos maximizadores del beneficio, es pura ideología que en realidad no responde a la verdad. Somos seres en vínculo. Somos en diálogo y el diálogo nos constituye. La base de todo es la alianza entre los seres humanos. De ahí que los pactos que se puedan alcanzar tengan que ser globales, válidos para toda la humanidad. Nadie se puede quedar fuera, no puede haber excluidos. Antes de cualquier pacto, ya somos en diálogo.