30.Aza.2018

Una atención ajustada a los derechos y capacidades de las personas

A pesar de la gran heterogeneidad que caracteriza a las personas que envejecen, los datos disponibles muestran que la imagen social del envejecimiento está generalmente asociada al deterioro y la dependencia.

Por ello, la protección de los derechos de las personas mayores está configurándose progresivamente como un asunto troncal en el abordaje de la mayoría de las planificaciones destinadas a mejorar la vida cotidiana de la ciudadanía. Con frecuencia se asocia a garantías de protección económica, de acceso a recursos socio-sanitarios o culturales, de respeto a la capacidad de elección o a la intimidad, pero es menos frecuente el afrontamiento de las situaciones relacionadas con el trato, que pueden llegar a vulnerar gravemente los derechos de estas personas. El trabajo de las instituciones, en todo caso, resultará insuficiente mientras no se imponga una urgente generalización de la cultura del buen trato. Esta debe basarse en un marco ético presidido por la defensa de la dignidad de las personas y la promoción de su autonomía; de su capacidad de decisión. El buen trato presupone la profesionalidad, pero impone la cordura, el respeto a las preferencias y a la autonomía de las personas, la obligación de escuchar, de entender que detrás de cada persona mayor hay una vida con una larga historia que merece ser tenida en cuenta. En ese sentido, precisamos abandonar el innecesario paternalismo que en tantas ocasiones rige las relaciones que establecemos con las personas mayores y comprendamos que a cualquier edad asumimos riesgos. ¿Por qué en la vejez todo está decidido en pro de una “seguridad” no siempre solicitada? Pongámonos en su lugar y evitaremos muchas situaciones que no desearíamos para nosotros. Este principio entraña una buena fórmula primaria de prevención, aunque no la única.

Definitivamente, este complejo tema, oculto durante décadas, está tomando protagonismo en los últimos años, propiciado por organismos internacionales, organizaciones de personas mayores, profesionales de los servicios sanitarios y sociales y responsables de las políticas sociales de los diferentes países.

Este Curso fue una oportunidad para debatir el buen trato y el envejecimiento desde la perspectiva multidisciplinar que le corresponde, prestando especial atención a la presentación de iniciativas que favorezcan el desarrollo de una cultura ajustada a los derechos y capacidades de las personas que envejecen.

El Curso dio comienzo con la presentación del marco ético de los derechos de las personas mayores, por parte de Marije Goikoetxea, para enmarcar una mañana llena de iniciativas de promoción del buen trato, tanto en el entorno comunitario como en el residencial. La Fundación la Caixa presentó su programa “cuestión de respeto”; el Ayuntamiento de Madrid, habló sobre “la ciudad y los buenos tratos” y desde el Ayuntamiento de Barcelona: “Barcelona por los buenos tratos”. Acciones todas ellas dirigidas a visibilizar la importancia de un trato a las personas mayores libre de estereotipos, poniendo de manifiesto la  importancia de  visibilizar una imagen real del envejecimiento.

Por otra parte, desde Matia Fundazioa, se presentaron además varias experiencias en el marco de la Atención Centrada en la Persona, que se están llevando a cabo en la Fundación y que están mejorando notablemente el bienestar de las personas que viven allí, experiencias relacionadas principalmente con la personalización de la atención, y en las que el foco de la atención son las actividades significativas para las personas y la promoción de la autonomía y la independencia. En esta Mesa se subrayó la importancia de las competencias y las actitudes de los profesionales para dispensar un trato ajustado a lo que las personas mayores en situación de dependencia quieren y necesitan.

En el segundo día de formación, fueron claves los testimonios de personas mayores y personas cuidadoras, donde expusieron su postura claramente normalizadora en relación con el trato que desean recibir por parte de instituciones y la ciudadanía.

Para terminar el Curso, tuvieron lugar dos intervenciones de especial interés: por una parte, Lide Amibilia y Lourdes Zurbanobeaskoetxea, que presentaron un instrumento sobre detección de malos tratos y su implementación desde el plan socio-sanitario en el País Vasco y para finalizar, Xabier Etxeberria, nos hizo reflexionar sobre la responsabilidad de la propia vejez.

Este Curso en definitiva puso de manifiesto la necesidad de acciones por parte de las instituciones para visibilizar una imagen real de la vejez, libre de estereotipos y en la que se muestre las contribuciones que las personas mayores puede hacer y hacen a los lugares en los que viven.