17.Uzt.2017

Un animal como “elemento motivador” en una sesión de fisioterapia

”La terapia asistida es aquella en la que interviene un animal como mediador para competir con objetivos previamente fijados”. Con esta definición comenzó la ponencia de María Jesús Gómez, Fisioterapeuta de Onkocan,

“Acercamiento persona-animal en la planificación de las sesiones terapéuticas” donde expuso una serie de casos en las que se utilizaron distintos animales desde el área de la fisioterapia. Formaba parte del curso “Animales y personas: importancia del vínculo en el proceso terapéutico” organizado por los Cursos de Verano de la UPV/EHU en la sede del Palacio de Miramar, en San Sebastián.

Los animales intervienen en ejercicios de rehabilitación con diversos fines, entre ellos: para trabajar la hiperactividad, ejercicios de motricidad, aprender a direccionar la mirada, el respeto del turno para los pequeños o aprender a sentarse.

La manera en la que se debe intervienen al animal es como un “elemento motivador” en una sesión de fisioterapia. Sólo asiste a algunas sesiones para que de esta forma se preserve el factor sorpresa.

María Jesús Gómez dijo que además de perros, los animales con los que también se trabaja pueden ser aves y caballos dependiendo de lo que se quiera competir. A continuación, expuso una serie casos en los que los animales han sido de gran ayuda y mejora.

Primero habló de las personas con alguna amputación. Explicó que entre otros músculos en las extremidades tenemos dos tipos, los abductores (hacia fuera) y los aductores (hacia dentro). Las personas con algún tipo de amputación antes de recuperar la movilidad tienden a mover la extremidad amputada externa ya que los abductores tienen más fuerza que los aductores. Para poder ejercitar los aductores de las piernas se recomiendan ejercicios de equitación.

Por otro lado, personas que tengan una amputación en un brazo pueden intentar mantener pájaros en su brazos y de esta forma trabajar los abductores diagnosticados. Además, las aves también pueden utilizar sus mediadores para ayudar a personas con autismo a dirigir la mirada.

A continuación se centró en los animales como mediadores en la educación de personas con alguna discapacidad. Contó el caso de una niña con una discapacidad intelectual que no quería ir a clase. Cuando la familia se estaba planteando que finalizara el curso antes de lo establecido, María Jesús Gómez solicitó llevar al centro su perro de terapia como elemento motivador, para que estuviera a su lado mientras trabajaba las dos primeras horas de clase. El resultado fue más que efectivo, ya que la niña se despertaba antes que su madre para ir al colegio, conseguía centrarse en sus tareas y después de que se fuera Scheker podía seguir sus clases con normalidad. De esta manera consiguió terminar el curso.

Después María Jesús Gómez habló de las personas que tienen miedo a los animales. Habló del caso de un adolescente diagnosticado de TEA que saltaba a la carretera cada vez que veía a un perro acercarse. Tras asistir a sesiones de TAA, fue capaz de acariciarle. Poco a poco fue perdiendo el miedo a Scheker. El siguiente paso fue sacarle a pasear para que además viera a otros perros de distintos tamaños y razas. “La prueba de fuego fue cuando Josu fue a la terapia en autobús y solo había un asiento libre, este estaba enfrente de una señora que viajaba con un perro pequeño en su regazo. Josu decidió sentarse e ignorarlo” contó María Jesús Gómez. Además, para casos con personas que necesitan trabajar la motricidad y que tengan pavor a los animales, recomendó utilizar “elementos de acercamiento” como el uso de peluches con forma de perros, Barbies con mascotas o el peluche llamado “la mascota que respira” antes de trabajar con un animal vivo.

El cuarto caso del que habló fue de Carmen, una señora viuda de 85 años a la que dio en adopción un gato para que le hiciera compañía, en este caso el animal servía como terapia psicológica.

Terminó su ponencia diciendo que los animales cumplen una función motivadora y que en consulta no puede trabajar más de dos horas al día ya que el animal se puede acabar estresando. Además, resulta efectivo solo cuando se utiliza como factor sorpresa. Por tanto, se deben combinar ejercicios convencionales que trabajen la motricidad con la intervención de animales de terapia.