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La arqueología del siglo XXI se construye desde la ciencia y la colaboración transfronteriza

Los Cursos de Verano Transfronterizos reunieron en Baiona a especialistas de la EHU y de la Université Bordeaux Montaigne para mostrar cómo la arqueometría está transformando el estudio y la conservación del patrimonio.

¿Qué puede revelar un análisis químico sobre una cerámica de hace dos mil años? ¿Cómo ayudan las técnicas hiperespectrales a comprender mejor un yacimiento arqueológico? ¿De qué manera pueden las metodologías no invasivas contribuir a conservar un edificio histórico o una colección museística?

Estas fueron algunas de las cuestiones abordadas en el Curso de Verano Transfronterizo "Arqueología y Arqueometría contemporáneas: cultura material, prácticas de investigación y enfoques interdisciplinarios", celebrado en la Cité des Arts de Baiona. La jornada reunió a personal investigador de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) y de la Université Bordeaux Montaigne, consolidando un espacio de intercambio científico en torno a las nuevas metodologías aplicadas al estudio del patrimonio arqueológico.

Una arqueología cada vez más interdisciplinar

Tal y como explicó el director del curso, Javier García Iñañez (EHU), la arqueología contemporánea necesita integrar disciplinas científicas muy diversas para responder a preguntas históricas cada vez más complejas.

Los análisis químicos, petrográficos o hiperespectrales permiten estudiar la materialidad de los objetos antiguos con un nivel de precisión impensable hace apenas unas décadas. Gracias a estas herramientas es posible comprender mejor los procesos de fabricación, uso, intercambio o conservación de los materiales y, en definitiva, ofrecer nuevas respuestas sobre las sociedades del pasado.

Pero el curso fue también una muestra de cómo la investigación científica se enriquece cuando se desarrolla de forma colaborativa.

Una alianza científica consolidada entre ambos lados de la frontera

El codirector del curso, Rémy Chapoulie (Université Bordeaux Montaigne), destacó la cercanía geográfica entre Burdeos y el País Vasco como una oportunidad para desarrollar proyectos conjuntos en un ámbito de investigación compartido por ambos territorios.

La colaboración entre ambos equipos nació hace más de una década en encuentros científicos internacionales especializados en arqueometría y, durante los últimos años, ha tomado forma gracias al impulso del proyecto de laboratorios promovido por Euskampus y al apoyo de la Fundación Euskampus. Esta iniciativa ha permitido organizar encuentros científicos periódicos, talleres y proyectos comunes que han fortalecido una red de investigación estable entre ambas universidades.

Uno de los aspectos más valiosos de esta cooperación, según señalaron sus responsables, es el protagonismo que adquieren las personas investigadoras jóvenes, que encuentran en estos espacios una oportunidad para presentar sus trabajos, contrastar metodologías y generar nuevas colaboraciones internacionales.

Del patrimonio arquitectónico a las colecciones museísticas

Las intervenciones mostraron la enorme diversidad de aplicaciones que ofrece hoy la arqueometría.

Paula Stipanovic presentó una metodología para diagnosticar el estado de conservación de una iglesia excavada en roca situada en Saint-Émilion (Gironda), un edificio medieval afectado por importantes problemas estructurales. Su investigación busca comprender el comportamiento de los materiales para plantear estrategias de conservación más eficaces.

Por su parte, Leticia Da Silva Gondim puso el foco en la documentación del patrimonio y en las cuestiones éticas asociadas a la investigación arqueométrica. Subrayó la importancia de conocer no solo las técnicas analíticas disponibles, sino también sus posibilidades, limitaciones y correcta interpretación durante los procesos de investigación.

Desde el Musée d'Aquitaine de Burdeos, Loud Groscol presentó un estudio sobre una colección de estampas del siglo XIX pertenecientes a la histórica Maison Goupil. Mediante técnicas analíticas portátiles y no invasivas, su investigación analiza la evolución de los papeles, pigmentos y materiales utilizados durante la Revolución Industrial, contribuyendo tanto al conocimiento histórico como a la conservación de estas obras.

Ciencia al servicio del patrimonio

A lo largo de toda la jornada quedó patente que la arqueometría se ha convertido en una herramienta imprescindible para la investigación arqueológica actual. La combinación de ciencias experimentales, tecnologías analíticas y enfoques patrimoniales permite obtener un conocimiento mucho más completo de los bienes culturales y facilita su conservación para las generaciones futuras.

El curso evidenció, además, el valor de los Cursos de Verano Transfronterizos como espacio de cooperación entre universidades, favoreciendo la creación de redes científicas estables y el intercambio de conocimiento entre ambos lados de la frontera.

La arqueología del siglo XXI ya no se limita a excavar el pasado: también lo analiza, lo interpreta y lo preserva gracias al trabajo conjunto de especialistas de disciplinas muy diversas.