Todas las noticias

Más allá del techo: de la acogida a la inclusión

Las diferentes comunidades autónomas, como Canarias o Euskadi, se están viendo atravesadas por la llegada de un nuevo marco protagonizado por la migración. En dicha situación, se ve la necesidad de adaptación en ámbitos políticos, institucionales, económicos y sociales.

El martes, 9 de junio, el Bizkaia Aretoa acogió a diferentes profesionales del sector migratorio para tratar las medidas necesarias a tomar tras la plena entrada en funcionamiento de diferentes pactos como el Pacto Europeo de Migración y Asilo. Todo esto mediante el curso de verano “Migraciones en Euskadi. Reto de inclusión y prosperidad” organizado por UIK.

Cuando la conferencia rozaba el mediodía comenzó una mesa redonda: “Fronteras norte y sur. Menores y adultos. Realidad y práctica”, dirigida por Sergio Murillo Corzo, profesor asociado de EHU y protagonizada por Leire Ortiz de Zarate Barañano, responsable de Alojamientos Sociales de la fundación EDE Francisco Gaspar Candil González, viceconsejero de Bienestar Social del Gobierno de Canarias.

La mesa redonda sobre migración e inclusión partió con una reflexión del moderador Murillo: el desafío no consiste únicamente en acoger a las personas migrantes cuando llegan, sino en lograr que formen parte de la sociedad en igualdad de condiciones. A su vez, Murillo situó el debate en torno a una cuestión central: “A veces dedicamos demasiadas fuerzas, ponemos el foco en exceso en acoger, pero de ahí a incluir, de ahí a construir una sociedad nueva con esas personas también dentro, igual no solamente faltan recursos”. Con esta cuestión abrió una conversación centrada en los retos de la inclusión. Representantes del tercer sector y de las administraciones públicas analizaron las dificultades que plantea la integración, desde la disponibilidad de recursos hasta la construcción de vínculos comunitarios duraderos.

Ortiz de Zarate, fue la primera en dar respuesta a la reflexión planteada por Murillo. Para ello, comenzó explicando la trayectoria de la fundación EDE, una entidad del tercer sector social con más de cincuenta años de trayectoria que, aunque inicialmente centró su labor en ámbitos como la atención a personas mayores o a mujeres víctimas de violencia machista, acabó incorporando la atención a personas migrantes como respuesta a diferentes crisis humanitarias.

Según explicó, la implicación de la fundación en ese ámbito no fue una estrategia previamente diseñada, sino, como anteriormente se ha mencionado, una respuesta a una situación de necesidad urgente. Sus primeros pasos llegaron en 2016 dedicándose al tiempo libre educativo. Fueron abriéndose a diferentes colectivos minoritarios como personas mayores y mujeres víctimas de violencia machista. Sin embargo, las diferentes situaciones y coyunturas geopolíticas del momento los llevaron a involucrarse en experiencias de acogida que se basaban en dar techo y facilitar manutención a las personas procedentes de Siria. A partir de entonces, la entidad fue adaptando distintos recursos residenciales para atender a colectivos migrantes en función de las necesidades de cada momento.

La fundación EDE tiene como objetivo transformar los lugares de estancia en espacios donde se construyan futuros

La responsable de alojamientos sociales defendió la importancia de diferenciar acogida e inclusión. Mientras que la acogida consiste en proporcionar techo y la cobertura de necesidades básicas, la inclusión consiste en un acompañamiento más profundo, además de los elementos que concede la acogida. En este sentido, explico que la fundación gestiona proyectos que transformen los lugares de estancia en “un espacio de vida donde se construyen futuros”.

Durante su intervención repasó la evolución de los proyectos de la fundación, como Olakueta Etxea, en Berriz, creado para atender personas migrantes en tránsito, y que con el paso de los años ha ido adaptándose a destinos contextos y necesidades sociales. También destacó los años de pandemia, la llegada de refugiados ucranianos y, recientemente, la de palestinos. Estos incrementos han creado la necesidad de adaptación de recursos de acogida.

Haciendo referencia a estos ejemplos, Ortiz de Zarate defendió que los dispositivos de atención a personas migrantes funcionan como “microobservatorios” de las transformaciones migratorias que se producen; siendo un reflejo de la realidad de la migración actual.

Candil tomó la palabra y dirigió su discurso a la realidad migratoria que viven día a día en el archipiélago canario, desde la gestión diaria de la migración. Para situar el estado actual, señaló que entre 2020 y 2025 llegaron 165.000 migrantes en 3.216 embarcaciones, una situación que la describió como estructural y no coyuntural.  

“El decreto de menores de Canarias impide que haya recursos con más de 20-25 niños. Nosotros hemos tenido centro con 300”

FRANCISCO GASPAR CANDIL GONZALEZ

Viceconsejero de Bienestar Social del Gobierno de Canarias

Candil describió las dificultades que han afrontado las instituciones canarias para responder al incremento de llegadas, especialmente de menores migrantes no acompañados. Explicó que la capacidad de los recursos de acogida se vio ampliamente superada durante los momentos de mayor presión migratoria, obligando a habilitar dispositivos extraordinarios para evitar que los menores quedaran sin atención: “El decreto de menores de Canarias impide que haya recursos con más de 20-25 niños. Nosotros hemos tenido centro con 300; porque o los habitábamos o dormían en el puerto”.

El viceconsejero subrayó que la imagen pública no siempre es el reflejo de la realidad. Explicó que la principal comunidad extranjera en Canarias es la italiana, seguida de la colombiana, la venezolana, la británica y la alemana. A esto añadió, que la mayoría de las personas que se encuentran en situación irregular llegan por vía aérea y no a través de embarcaciones.

“La política migratoria europea es un pacto de control de fronteras y expulsión”

FRANCISCO GASPAR CANDIL GONZALEZ

Viceconsejero de Bienestar Social del Gobierno de Canarias

Durante su intervención también mostró una visión crítica sobre la política migratoria europea. En su opinión, el nuevo pacto europeo “es un pacto de control de fronteras y de expulsión”. A esto añadió la necesidad de que la gestión migratoria sea asumida como una cuestión de Estado y no solo de los territorios de llegada.

Candil expresó que la inclusión va ligada a la ayuda de acceso al empleo. Destacó la puesta en marcha de programas formativos dirigidos a jóvenes migrantes, con la colaboración de empresas de los diferentes sectores. Para ello, el programa de inserción sociolaboral impulsada por el Gobierno de Canarias, llamado Urdimbre, ha permitido la incorporación laboral directa de más de 800 jóvenes y la participación de más de 1.500 en procesos formativos.

El viceconsejero aclaró que los discursos que vinculan a las personas migrantes con la delincuencia no son reales: “A la más mínima oportunidad, estos chicos y chicas se incorporan a trabajar con total normalidad”.

En la parte final de su intervención, alertó sobre la vulnerabilidad que sufren algunas jóvenes migrantes; especialmente aquellas que son expuestas a redes de explotación o sometidas a fuertes presiones familiares para saldar deudas. Candil explicó que los equipos educativos detectan en algunos casos, de chicas jóvenes migrantes, dinámicas de control desde el país de origen. Según explicó, algunas jóvenes reciben presiones para abandonar los recursos de protección y buscar ingresos de forma inmediata, aunque esto suponga poner en peligro su integridad. Ante esta realidad, para finalizar, destacó la coordinación entre los centros de acogida y las fuerzas de seguridad para prevenir posibles situaciones de trata y proteger a las menores más vulnerables.