La pelota vasca, un patrimonio transfronterizo entre historia, identidad y práctica viva
El Curso de Verano Transfronterizo celebrado en Baiona reunió a especialistas de diferentes disciplinas para analizar la pelota y los juegos de pelota desde una perspectiva histórica, arqueológica, patrimonial y social. Una mirada compartida a ambos lados de la frontera que permitió profundizar tanto en su patrimonio material como en una dimensión inmaterial ligada a la identidad, la transmisión y las formas de sociabilidad.
Bajo el título El juego de la pelota y de pelota vasca: ¿un patrimonio material e inmaterial transfronterizo?, el Curso de Verano Transfronterizo se celebró el 3 de julio en la Cité des Arts de Baiona.
Dirigido por Yannick Hernández, profesor del IUT Bordeaux Montaigne, y Renee Evelyne Mourguy Capelier, doctora asociada a UMR 5478 IKER-Université Bordeaux Montaigne, el curso propuso una reflexión que va mucho más allá de la dimensión deportiva: cómo estudiar y preservar una práctica que es, al mismo tiempo, juego, patrimonio, espacio de encuentro y expresión cultural compartida a ambos lados de la frontera.
Como explica Hernández en el vídeo que acompaña al artículo, uno de los principales objetivos del curso fue reunir a investigadores de distintas disciplinas para reflexionar conjuntamente sobre el juego de palma y la pelota vasca, abordando tanto su patrimonio material como el inmaterial y tratando, además, de dar continuidad en el tiempo a las investigaciones y trabajos en torno a estas prácticas.
Mourguy Capelier pone el acento, por su parte, en la necesidad de ampliar esa colaboración más allá del ámbito estrictamente académico. La directora del curso plantea la importancia de movilizar también a la sociedad civil y a representantes institucionales para impulsar estudios arqueológicos que permitan conocer mejor la historia del juego de palma en el País Vasco. La documentación de archivo, explica, presenta limitaciones para retroceder suficientemente en el tiempo, mientras que la arqueología puede contribuir a cubrir algunos de esos vacíos y a estudiar también los fenómenos socioculturales vinculados al juego.
Del juego de palma a la pelota vasca
La primera parte del curso se centró en el patrimonio material y en la evolución histórica de los juegos. Renee Evelyne Mourguy Capelier, codirectora del curso, abrió esta sesión con una ponencia dedicada al juego de palma y al juego de pelota como patrimonio compartido, transfronterizo y singular.
A continuación, Guillaume Roquefort, arqueólogo, presentó quince años de descubrimientos arqueológicos relacionados con los jeux de paume. Daniel Carballo Ostolaza, profesor de la EHU, completó la sesión analizando la implantación del juego de pelota en los centros históricos y su presencia en la arquitectura.
La arqueología ocupó así un lugar destacado en una jornada que buscó conectar los vestigios físicos del juego con las prácticas y significados construidos históricamente a su alrededor. Esa mirada permite aproximarse no solo a los espacios donde se jugaba o a los instrumentos empleados, sino también a las sociedades que hicieron de estos juegos una parte de su vida cotidiana.
La perspectiva histórica permitió, además, situar la pelota dentro de una evolución mucho más amplia de los juegos de pelota. En el vídeo se aborda un recorrido que se remonta a la época medieval y llega hasta el Renacimiento, con diferentes modalidades y formas de juego, primero con distintos instrumentos y, progresivamente, con raquetas. Se trataba de prácticas presentes tanto en ámbitos populares como entre la nobleza y la aristocracia, extendidas por el Reino de Francia y también más allá de sus fronteras.
Un patrimonio que va más allá de frontones, pelotas e instrumentos
La segunda parte de la jornada desplazó la mirada hacia el patrimonio inmaterial. Alfredo Asiain Ansorena, profesor de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), planteó expresamente la consideración de los juegos de pelota vasca como patrimonio inmaterial. Posteriormente, Serge Vaucelle, profesor de la Université Paul Sabatier Toulouse, abordó los juegos de palma y de pelota en el Reino de Francia.
Esta dimensión inmaterial resulta fundamental para comprender el lugar que la pelota ha ocupado y sigue ocupando en la sociedad. Mourguy Capelier destaca en el vídeo su estrecha vinculación con la identidad vasca y recuerda la importancia histórica que el juego ha tenido en el territorio. Con el paso del tiempo, aquella práctica evolucionó también hasta convertirse en un deporte de alto nivel, que continúa siendo practicado por nuevas generaciones de pilotaris, entre ellas deportistas profesionales y semiprofesionales.
Hablar del patrimonio de la pelota supone, por tanto, referirse a elementos tangibles —los espacios de juego, los instrumentos, las pelotas o los vestigios arqueológicos—, pero también a conocimientos, prácticas, memoria, transmisión y formas de relación social. Es precisamente la combinación de ambas dimensiones la que permite entender la riqueza de un patrimonio que no permanece inmóvil, sino que continúa practicándose y transformándose.
La propia jornada permitió visualizar esa doble dimensión. A lo largo del día, la asociación Pilotazain presentó una exposición con maquetas de diferentes espacios de juego y elementos del patrimonio material, entre ellos instrumentos y pelotas.
Una historia que atraviesa la frontera
Uno de los principales hilos conductores del encuentro fue el carácter transfronterizo de la pelota. Y no únicamente entendido como una forma contemporánea de cooperación entre instituciones, investigadores o deportistas de ambos lados de la frontera.
Yannick Hernández subraya que esa dimensión ha acompañado históricamente a la propia práctica. Los partidos y encuentros ya conectaban ambos lados de la frontera antes de la configuración moderna de la pelota como deporte. Recuperar hoy esa dimensión transfronteriza supone, por tanto, reconocer una característica presente en su propia historia.
Mourguy Capelier amplía esa mirada a quienes seguían los partidos. No eran únicamente los jugadores quienes se desplazaban: también los espectadores recorrían kilómetros y atravesaban la frontera para acudir a los encuentros y apoyar a sus jugadores.
La pelota aparece así como un patrimonio difícil de comprender atendiendo exclusivamente a los límites administrativos actuales. Jugadores, públicos, conocimientos y prácticas han circulado históricamente por un territorio compartido, generando vínculos y formas de sociabilidad que forman parte de su dimensión cultural.
La pelota ante la globalización y los nuevos deportes
Junto a la mirada histórica, el curso abrió también una reflexión sobre el presente y el futuro. La mesa redonda de la tarde abordó las prácticas modernas y las formas de socialización vinculadas al juego de pelota y a la pelota vasca ante los desafíos de la globalización y la aparición de nuevos deportes.
El debate estuvo moderado por Jean-François Loudcher, profesor de la Université de Bordeaux, quien fue también el encargado de presentar las conclusiones de la jornada. Junto a él participaron especialistas procedentes tanto del ámbito académico como del propio mundo de la pelota.
Entre ellos se encontraba Uxue Fernandez Lasa, investigadora sobre pelota vasca, junto a Víctor Agulló Calatayud, de la Universitat de València. A ellos se sumaron Xabier Martínez Alaba, presidente de NAPIKE, la Asociación Cultural Navarra de Pelota Vasca, y Jean Henri Errandonea, presidente del Comité Territorial de Pelota Vasca del País Vasco-Iparraldeko Pilota Batzordea.
La composición de la mesa permitió reunir diferentes perspectivas alrededor de una misma cuestión: cómo se relaciona una práctica de fuerte arraigo histórico y cultural con una sociedad en transformación. El debate puso sobre la mesa las formas actuales de sociabilidad vinculadas a la pelota, así como los retos que plantean la globalización y la convivencia con nuevos deportes.
La cuestión adquiere especial relevancia cuando se habla de patrimonio inmaterial. Mantener viva una práctica no consiste únicamente en conservar sus elementos históricos. Implica también su transmisión, la continuidad de quienes la practican y su capacidad para seguir generando espacios de encuentro entre personas y generaciones.
De la reflexión académica a la práctica
La jornada no terminó con las ponencias y la mesa redonda. Tras las conclusiones, el programa se trasladó al Lycée Renée Cassin de Baiona para acercar la reflexión académica a la propia práctica de la pelota.
La actividad estuvo dedicada a la pelota vasca femenina e incluyó partidos amistosos transfronterizos, un espacio para formular preguntas a las jugadoras y la posibilidad de probar el material utilizado en el juego. En ella participó Yon Belly, de la Dirección Técnica Nacional y del centro nacional de entrenamiento de los equipos de Francia de la Federación Francesa de Pelota Vasca (FFPB).
De este modo, el curso trasladó a la práctica una de las ideas que recorrieron toda la jornada: el patrimonio de la pelota no puede entenderse únicamente desde la investigación académica ni a través de los objetos y espacios conservados. También reside en las personas que juegan, en quienes transmiten sus conocimientos y en las comunidades que continúan reuniéndose alrededor de ella.
El encuentro de Baiona permitió conectar pasado y presente, patrimonio material e inmaterial, investigación y práctica. La participación de arqueólogos, especialistas universitarios, investigadores y representantes del mundo de la pelota hizo posible abordar desde diferentes perspectivas una práctica profundamente vinculada al territorio.
Porque la pelota vasca no es únicamente la huella de un juego del pasado. Es también arquitectura, objetos, memoria y documentación, pero, sobre todo, una práctica viva construida por jugadores y jugadoras, espectadores y comunidades. Y su carácter transfronterizo, lejos de ser una circunstancia reciente, constituye uno de los hilos que permiten comprender tanto su historia como los desafíos de su futuro.